12 de junio de 2008

A recuperar el Partido

El pacto por omisión fraguado entre la comisión política de nuestro partido y la Concertación, con la venia de la derecha más liberal, ya es un hecho. Entre filtraciones, trascendidos y declaraciones oficiales de lado y lado, ya está claro que los comunistas nos omitiremos en las próximas elecciones municipales en comunas como Santiago y La Florida, entre varias otras, y el oficialismo lo hará supuestamente en otras de nuestro, también supuesto, interés. Decimos supuesto porque, desde que se iniciaron las negociaciones, las bases del partido no han sido consultadas seriamente. Con el argumento reiterado de que se ha consultado la opinión al partido, las resoluciones se han adoptado entre cuatro paredes, porque se considera inviable hacer opinar al conjunto de los comunistas sobre un tema “que requiere respuestas rápidas” y que los negociadores demuestren que tienen poder para negociar. Bajo esta modalidad, se repiten las prácticas antidemocráticas que tanto daño han causado al partido, atrapado en el más añejo estilo, ni siquiera estalinista, sino más parecido al de pandilleros de los años 30 y 40 del siglo pasado.

Un pacto electoral no tiene por qué ser obligatoriamente malo. Dependerá de las condiciones en que surge y se realiza y de lo que las partes negocien, a condición de que los revolucionarios (palabra bien dejada de lado por nuestros dirigentes), estén posicionados sólidamente entre las masas y esa negociación las beneficie a estas finalmente, en la perspectiva de sus metas históricas transformadoras, como también en el corto plazo. Que el pacto beneficie su política transformadora y no postergue sus aspiraciones de cambio. Pero en el actual pacto por omisión están presentes diversos factores que apuntan totalmente en sentido contrario. Todo indica que se trata de una forma más de cooptación. Un nuevo acuerdo para acercar más al partido a la Concertación y alejarlo de las grandes peleas que pueden llevar a los cambios radicales que necesita el país.

¿Quién se beneficia?

Los reveses sufridos por los impulsores del maquillaje del sistema electoral binominal genera un escenario propicio para profundizar en el debate del partido y de la izquierda. Las escasas modificaciones al sistema electoral que se podrían obtener, no ofrecen la perspectiva de avanzar seriamente a la democratización de la institucionalidad del país. El retoque cosmético que se logrará, si es que se abren paso los intentos reformadores, sólo permitirá la llegada de un par de parlamentarios comunistas a la Cámara de Diputados. Y aún cuando fueran algunos más ¿qué obtendrá el movimiento popular de ello?. Si es que la disposición de los futuros parlamentarios fuera ponerse a la cabeza de las mayores batallas por la democratización del país, se podría justificar en parte. Pero ¿Qué podrá hacer la pequeña bancada de los “incluidos”?. Aparte de hacer presente todas las protestas que se les pase por la mente y las que pueda sugerir mucha gente: nada más. El peso de tan pequeña representación no influirá de manera significativa. El arribo de parlamentarios comunistas, si los hubiera, aportaría a construir una imagen de país reconciliado, de una sociedad que por fin se ha reencontrado. La chilena, será una democracia ya prácticamente madura. Si hasta los comunistas estarán en el parlamento. Entonces tendrán alcaldes, concejales, parlamentarios, periódico, radio, etc. Es decir, un ejemplo de democracia. Y cuando los parlamentarios comunistas juren la Constitución de 1980, maquillada y firmada por Ricardo Lagos Escobar, estarán jurando por una Carta Fundamental de un país en que todavía hay leyes secretas heredadas de la dictadura, además de la existencia de enclaves de poder dictatoriales. Pero con los comunistas en el Parlamento, contribuiremos a limpiar la imagen país que beneficia a la Concertación, el mejor administrador que ha tenido el modelo neoliberal en Chile. Si la derecha no podría haberlo hecho mejor en estos 18 años. Baste recordar la carta del diputado Sergio Aguiló, difundida hace unos años, en la que identifica a la Concertación como la nueva derecha.

El desgaste que producen casi dos décadas en el gobierno, ha debilitado al bloque oficialista y por todas partes se abre fisuras. Como ayer, hoy les une fundamentalmente el interés supremo de no perder las granjerías de que gozan. Los sueldos y sobre sueldos, las posibilidades de asegurarse condiciones económicas óptimas, bastante más allá de un “buen pasar”. La participación de negociados que no “excluyen” a nadie, sino que son democráticamente transversales. El goce de las cuotas de poder que ostentan y los privilegios que otorgan, les hace concebir cualquier fórmula que les permita conservar todo aquello. Es allí donde entra nuestro partido, como un balón de oxígeno para proporcionar auxilio a la Concertación.

Un paso estratégico

Las contiendas sociales que se registran a nivel de trabajadores, estudiantes, pobladores y cesantes, sólo son respaldadas por la dirección de nuestro partido en la medida que permiten ejercer presión para lograr los acuerdos que garanticen un resultado favorable en la reforma del binominal. Aferrados en forma desesperada a la oportunidad de que alguno de nuestros dirigentes máximos alcance la “dignidad parlamentaria”, harto cuestionable en el Chile de las coimas, tráfico de influencias y corrupción a granel.

Este nuevo paso táctico que constituye el pacto por omisión, ya es más que eso. El compañero Oscar Azócar se encargó de dejarlo claro durante la constitución del recientemente creado Comité Regional Norte. Allí informó a los participantes de la conferencia regional, que lo que se establece con la concertación es una alianza y que por tanto, los compromisos que encierra deberán ser acatados y cumplidos por el conjunto del partido, que debería incluso trabajar por las candidaturas concertacionistas allí donde se acuerde hacerlo.

La proverbial disciplina que nos caracterizó a los comunistas en otros tiempos de dura lucha, es aprovechada hoy para imponer las fórmulas más turbias y reprochables, para acomodarse al sistema. La actual dirección de nuestro partido no nos conduce en un proceso de acumulación de fuerzas para demoler la institucionalidad heredada de la dictadura, levantar otra democrática y avanzar a la construcción del socialismo. Todo indica que nos llevan, como partido, a constituir un verdadero tónico para la Concertación, ya sea plenamente incorporados al conglomerado oficialista o apegados a ella, lo que sólo beneficia la preservación de sus cuotas de poder y acceso a los privilegios que les obsequia el modelo y el sistema.

A los dichos del compañero Azócar, se suman los del compañero presidente del partido, Guillermo Teillier, pronunciados en reuniones con distintos comunales, en las que ha entregado su visión de lo que viene. El compañero Teillier ha dicho que en las próximas elecciones presidenciales, no podemos permitir que gane la derecha. Preparando así el terreno para un eventual llamado a volver a sufragar por la Concertación, incluso en primera vuelta.

A lo anterior se deben agregar los esfuerzos desplegados por los compañeros integrantes del Comité Central de nuestro partido, Manuel Hernández y Juan Andrés Lagos, para lograr que las agrupaciones de DD.HH. apoyen la constitución del Instituto de Derechos Humanos, propuesto por el gobierno. Organismo que, si bien cubre parcialmente aspiraciones de familiares de víctimas y ex prisioneros políticos, representando en lo fundamental un aparato para brindar servicios y asistencia a ex prisioneros y familiares de víctimas, no garantiza hasta ahora la generación de herramientas efectivas para impulsar la aplicación de justicia plena a las violaciones de los DD.HH. y mucho menos perseguir a los criminales y sanear las instituciones que los cobijan. Ambos compañeros desarrollan enormes esfuerzos para lograr la aprobación de este Instituto por las agrupaciones y la aceptación del proyecto por el partido.

Crisis orgánica y política

Una mirada general sobre el estado orgánico del partido confirma que la ligazón con organismos de masas es reducida. Aunque la dirección se esfuerza por resaltar el papel de la CUT, donde tenemos abundante representación, el magisterio, y algunos otros sectores de trabajadores, la realidad no es para pensar que se construye un movimiento de masas para transformar la situación del país, para conquistar los cambios que este requiere urgentemente. Hoy por hoy todo se transa y negocia, como se hace con el pacto por omisión. Incluso las movilizaciones de los subcontratistas de Codelco han sido objeto de presiones por parte de la dirección del partido y germina allí un escenario conflictivo interno que apenas comienza a revelarse, pues a los negociadores del pacto por omisión les desacomodan las decididas movilizaciones de estos trabajadores. Pero además, se constata una errática asesoría a la Confederación de Trabajadores del Cobre encabezada por el compañero Cristián Cuevas. Por ejemplo, resulta impresentable que el presidente de la CUT se convierta en mediador de un conflicto en que la central debiera estar, si no a la cabeza, al menos brindando el apoyo más resuelto. Alguien podría pensar que se trata de una inteligente táctica que permite sumar a Arturo Martínez, y quines lo apoyan, al esfuerzo de los subcontratistas. Pero una vez más cabe preguntarse quién sirve a quién, porque para Martínez, además de poner paños fríos al conflicto, esta intervención en el conflicto lo posiciona de manera inmejorable en sus aspiraciones de llegar al congreso en las próximas parlamentarias.

Más aún, la dirección del partido adoptó la medida de incluir a Cristián Cuevas, que en el pasado congreso nacional integró la lista de postulantes al Comité Central entre las últimas posiciones de la prelación y por tanto no fue electo, en las delegaciones del partido que han viajado a determinadas citas internacionales. De esta manera el excluido de ayer, pasó a ser más considerado por la dirección, lo que no deja de ser sintomático, pues representa los dañinos métodos de control de los cuadros: “Es mejor tenerlo cerca que lejos”.

La situación de nuestra juventud no escapa al actual escenario. Hay cerca de 70 militantes de la jota en proceso de cuadros. Concepto bastante novedoso y discutible, porque históricamente nunca las comisiones de control y promoción de cuadros sometían a proceso alguno a los militantes. Nunca existió siquiera la idea de “proceso de cuadros” en una especie de visión judicial, como la esgrimen los dirigentes aparecidos en los últimos años y acomodados como funcionarios del partido o en trabajos conseguidos por la organización y de alguna manera dependientes de ella. Estos 70 compañeros de la jota fueron llamados por la comisión de cuadros por las opiniones que defendieron en el reciente congreso nacional de nuestras Juventudes Comunistas.

No son los únicos problemas graves que atraviesa la Jota. Existe un número importante de compañeros marginados por los organismos regulares y otros que se automarginaron en masa frente a la imposibilidad de corregir el comportamiento de sus máximos organismos y sus integrantes. Así ocurrió en Puente Alto, Arica, Concepción, La Florida, Peñalolén, San Joaquín, La Cisterna, San Ramón, Pedro Aguirre Cerda, o la existencia de dos jotas en Quilicura, por nombrar los casos más conocidos.

Al conjunto del partido se le mantiene desinformado de esta y otras situaciones que afectan nuestra integridad orgánica. Es lo que ocurre en otros tantos comunales del partido que enfrentan serios problemas. En la mayoría de los comunales se registra una fuerte disminución de la militancia. Hoy hay muchas menos células que las que había para el último congreso nacional. La caída es grande y de ella no se da cuenta o, si se hace, se atribuye a los militantes que se alejan del partido la reducción, bajo el argumento de que se trata de compañeros que no entienden la política actual llevada adelante por la dirección y que, por último, es mejor que estén afuera para que no causen molestias internas.

Ejemplo de esto podría ser lo que ocurre en Lebu, donde todo el partido está prácticamente afuera y, de un gran comunal, sólo queda una decena de compañeros militando y cerca de 80 compañeros fuera del partido. En general en la Octava Región la situación es dramática por los niveles de fragmentación del partido.

Más grave resulta todavía el que haya sido disuelto el comunal Concepción, debido a la incapacidad de la dirección regional y del propio Comité Central, para atender correctamente las preocupaciones de los comunistas de ese comunal. Frente a esta situación, un grupo significativo de militantes decidió seguir realizando trabajo político y de masas, e incluso impulsando el Juntos Podemos y celebrando el aniversario del partido sin la tutela de la dirección regional.

Todo lo anterior sin mencionar el conflicto de El Siglo, que merece por sí solo un capítulo aparte, del que podemos al menos adelantar una pregunta: ¿Por qué la dirección central no ha buscado una solución al problema? ¿Por qué mantiene un conflicto que pudo haberse resuelto con sólo negociar el petitorio o el finiquito de los compañeros que trabajan en el diario? ¿Para qué recurrir a los mismos argumentos de las grandes empresas contra sus trabajadores y asumir así un doble discurso?

Así las cosas, el escenario está muy claro. Los niveles de deterioro del partido por una parte y las negociaciones y acuerdos con la Concertación, por otra, son señales claras de cuales son los intereses y esfuerzos principales de la actual dirección del partido. Todo indica que no está en los objetivos de ella, luchar por la transformación del país, sino integrar al partido del modo menos traumático posible al sistema. Por eso no les quita el sueño el deterioro orgánico ni el cuidado de los cuadros. Sólo les interesa contar con subalternos obedientes y acríticos que lleven adelante las políticas negociadas o diseñadas para negociar y conciliar con los sostenedores del modelo y sistema.

Lejos del pueblo

La dirección impulsa una discusión interna del partido sobre la lucha municipal, a políticas municipales, los PLADECO, los planes reguladores, sin abrir camino a la construcción de una política municipal de los comunistas que tenga alcance estratégico, en la perspectiva de la conquista del poder por el pueblo y la transformación de la sociedad. Busca que la preocupación del partido en materia municipal sea tan reducida como sea posible. En el mejor de los casos, a que los concejales y alcaldes comunistas resulten buenos administradores de los municipios y se prestigien como tales, sin apuntar a la construcción de un proyecto alternativo, que considere la participación directa de los habitantes de las comunas mucho más allá de los procesos electorales. Tema sobre el cual lanzaremos una propuesta específica en días próximos.

La tendencia electorera de la dirección y militantes a sueldo, demanda una completa reflexión y respuesta del conjunto de los comunistas, pues no nos conduce a generar en ese campo, el germen de la transformación social del país, dejando de lado los dramáticos y urgentes problemas de los trabajadores, sembrando una confusa visión respecto de las fuerzas motoras de la revolución. Debate que requiere ser zanjado con prontitud.

Así lo ilustra el distanciamiento y las opiniones emitidas por diversos dirigentes del partido, respecto del llamado a una Asamblea Constituyente y la elaboración de una nueva Constitución para el país. Esta iniciativa no está en las prioridades de la comisión política ni en la mayoría del comité central del partido. Nuestros máximos dirigentes declaran que “cómo no vamos a estar de acuerdo con una asamblea constituyente si fuimos los primeros en plantearla”. Pero aclaran de inmediato que, para eso, primero hay que conquistar el cacareado Gobierno Democrático de Justicia Social. Y salta la pregunta: ¿Será que el pacto por omisión nos conduce hacia ese gobierno?

¿Qué hacer?

Por todo lo anterior, no podemos quedarnos de brazos cruzados. La situación es grave. Frente a estos hechos llamamos a todos los militantes de corazón honesto, a los que no tiene pega gracias al apadrinamiento de la dirección, a los que no son funcionarios obsecuentes y creen todavía en la revolución, a los que llevan adelante las tareas que buscan la transformación de la sociedad y la conquista de una democracia plena y la posterior construcción del socialismo en nuestra tierra, a no dejarse arrastrar a posiciones conciliadoras y de colaboración con el modelo y sus administradores. A no permitir que la actual dirección arrastre al partido a la claudicación y colaboración con los amos del modelo y del sistema, bien servidos hasta ahora por la Concertación.

Llamamos a quienes todavía están militando, pese a estar disconformes con el actuar de la dirección y el estado en que mantiene al partido, a no abandonar las filas de la organización. A quienes se han alejado, los llamamos a incorporarse a militar para disputarle el partido, patrimonio del pueblo y la clase trabajadora, a quienes lo mantienen disminuido y reducido, y tratan de llevarlo a ser parte de los críticos acomodados que adornan el sistema.

Llamamos a los militantes que están en conflicto con diversos organismos del partido y la juventud, a permanecer al menos agrupados y buscar coordinación entre los disconformes, para revertir el estado de cosas que les ha alejado.

Los disconformes somos mayoría, busquemos el modo de hacer que esta mayoría se exprese y luego, coordinada, recupere la conducción del partido, para llevarlo en la dirección de la revolución que reclaman millones de postergados, marginados y explotados de nuestro país.

30 de mayo de 2008

Carta abierta al Partido Comunista

Andrés Bianque

Poeta chileno

andresbianque@hotmail.com

Lo que me quede de vida para el pueblo

Lo que me quede de muerte para sus explotadores


Me dirijo a ustedes con la mirada en alto sabiendo que por mi boca hablan muchas bocas.

Sabiendo que no represento intereses mezquinos ni ambiciones personales ni destructivas ni oportunistas. Sino como un hijo digno de la clase trabajadora.

Profunda indignación causa la indiferencia y la soberbia con la cual algunos de nuestros dirigentes se han comportado.

Eso se ha visto, eso se ha escuchado de parte de ustedes. Un nulo respeto para con grandes sectores.

Porque si a ciertos comunistas, porque si a ciertos revolucionarios, porque si a ciertos integrantes de la clase trabajadora no le gustan las decisiones adoptadas por el Comité Central del Partido Comunista de Chile. Se encontrará con varias opciones. O acata ó se va ó es un oportunista ó es un detractor ó es un afiebrado ó es un infiltrado ó es cualquier cosa, menos un revolucionario o un obrero honesto.

La opción de que alguien pudiera tener una mejor opinión o alternativa es impensable.

Doble explotación. En la fábrica si contradigo al patrón me echan y en el Partido de los trabajadores es lo mismo.

Si no me gusta el vino que me ofrecen, me voy a otra parte. Así de sencillo.

Pero el asunto no es tan sencillo.

Me iría de buena gana a otro lado. Pero cuando me desgarré los brazos haciendo hoyos, cavando zanjas, acarreando agua y fui parte de la cosecha, de la siembra, cuando me rompí las manos cortando la vid de la justicia. Cuando estuve de sol a sol recolectando racimos de esperanzas y se los entregué a ustedes y ustedes fabricaron a su antojo un vino de dudosa calidad… ¿Qué me queda? No es tan fácil. Me gustaría participar en la receta, en la fórmula que ustedes elaboran. Pero el precio que debo pagar es muy caro, contiene un valor más alto que toda la plusvalía junta. Se llama obsecuencia.

Y esa escalera consuetudinaria en nuestro partido, no la quiero, no me gusta y no la usaré nunca, es más, sí de mi se tratara rompería con mis manos cada peldaño que conforma esa escala de posiciones. ¿Entonces qué me queda? ¿Irme?

Hasta donde yo sé, el Partido somos todos, no unos pocos.

Me parece inconcebible que un dirigente, al ver pancartas en contra de las decisiones del CC diga sin ningún reparo. Esos no son comunistas. ¿Si pienso distinto no soy comunista? (La Exclusión y las gárgaras).

Hasta donde yo sé las decisiones las tomamos todos, y no una cáfila de “iluminados”, y recuerdo cuanto han criticado, cuanto se han burlado de compañeros que han optado por otras vías que no han sido las suyas.

En el selecto Comité Central, el compañero Salinas es acusado de prácticas matonescas y anti sindicales. El compañero Juan Andrés Lagos propone que el referente electoral “Podemos” debe transformarse en un referente de Centro izquierda. Lautaro Carmona afirma a un periódico de la Derecha que no queremos volver al socialismo. Claudio de Negri involucrado en despidos arbitrarios, y sindicado como un vulgar mentiroso y agiotista del Semanario El Siglo (El cuál no permite sindicatos, no paga horas extras, no hace contratos, no paga cotizaciones etc. Situación repetitiva en otros medios de información del partido).

Sólo nombro un ápice de lo que es de conocimiento popular.

¿Quién se siente representado con dirigentes así?

Cuando en Moscú llueve, los comunistas usan paraguas aunque haya sol. Desafortunadamente parece ser aún cierto. Una parte de la dirigencia está altamente contaminada con las lacras, vicios y defectos de la Aristocracia comunista soviética. La misma que derrumbó un gran sueño. La misma que corrió a vender y a comprar los pedazos que cayeron tras el derrumbe.

La guillotina política ya está afilándose para decapitar a los compañeros que pensaron distinto. Que avergonzaron al glorioso Comité Central en público. Militantes de Recoleta, de Villa Francia, de Quillota, de Puerto Montt de Peñalolen etcétera etcétera.

Censuraron la página de los jóvenes comunistas. Hasta el día de hoy ni media palabra de la resolución del comité central se puede encontrar en ella.

Se denuncian los errores ajenos y al interior del partido ocurre lo mismo.

Censura. Discriminación. Clasismo. Indiferencia. Nepotismo. Doble discurso.

Entonces, no me voy. No quiero irme. Me quedo. Pero no pretendan chantajearme una vez más con eso de que los trapos sucios se lavan en casa.

Aquí hay irregularidades desde hace bastante tiempo, bien lo saben. Una auditoria sería una especie de golpe militar dentro del partido.

Aquellos que han osado denunciarlo han sido alejados de por vida o simplemente expulsados. Muchos de ustedes se arropan el patrimonio del Partido Comunista como si fuera una empresa, como si fuera una marca comercial. Y bien saben que gracias a esa “marca” que nuestro Partido tiene muchos camaradas que se quedan. Por inercia, por costumbre, por romanticismo. Nunca aprendieron el cacareado Marxismo-Leninismo ni la evolución económica de la historia (Muchos hemos militado subyugados bajo el bozal de la ignorancia, no cuestionamos, obedecemos simplemente. Contradecir tiene deplorables experiencias).

Entonces pasamos a ser parte de una simple hinchada. Un montón de simples mortales que apoya incondicionalmente a su equipo cada domingo o cada elección presidencial. Y juegue bien nuestro club o juegue mal lo apoyaremos perennemente sea cual fuere el resultado.

Nos gusta la política, nombramos a Marx y a Lenin, pero no tenemos idea de ellos. Por una extraña razón, la educación al interior del partido es pésima. No somos más que un rebaño siguiendo a nuestros pastores.

Pero no por entendimiento, sino por sometimiento. Por ignorancia. Por voluntarismo.

No tenemos las armas ideológicas para cuestionar. Las órdenes emanadas del Olimpo Rojo son sagradas. Acostumbrados a asentir con la cabeza.

Somos como niños mirando embobados al tío que nos habla de sindicatos, votos y un mundo mejor. Pero si en algún momento crecemos y lo contradecimos no somos más que unos mal agradecidos o conspiramos.

En los últimos años una docena de “supuestos” comunistas han sido expulsados. Tuvieron un accionar abyecto sin duda. No merecían estar en el partido. ¿Pero el resto? Miles de Compañeros pululan por ahí en otras organizaciones. Y bien sabemos, por nombrar a algunos, que si los recién nacidos “Colectivos” o “Coordinadoras” o aquellas experiencias de auto-organización convocaran a llenar el estadio nacional, faltarían asientos. Y lo interesante es que luchan por un mundo mejor, por cambiar un sistema capitalista por justicia, por el pueblo etcétera, etcétera.

¿No son las mismas metas que tenemos nosotros? ¿Entonces por qué no están en nuestras filas?

¿Porque son todos anarquistas y quieren todo en forma horizontal y odian y desprecian a los Partidos, por lo burocrático y autoritario que resultan sus cúpulas?

Bueno, una vez más le han dado la razón.

Con todo. No todo está perdido.

Yo grito desde la galería, pero doy la cara.

Yo fui. Yo soy y yo seré.

Desconozco eso del andar con el machete bajo el poncho. O el voto en el caso de algunos.

Comento esto ya que existe la leve impresión por parte de mucha gente, que lo de los cinco puntos, no es más que un distractor. Un volador de luces. Como que a la Democracia Cristiana tampoco le conviene el sistema binominal y aquí el queso ya estaba cortado. Con cinco puntos o sin ellos, las cuentas estaban sacadas.

La segunda vuelta era cuento sabido. Lo que había que saber era como administrar esa pequeña cuota de poder que se tenía entre las manos.

Entonces yo me imagino una declaración pero con acento tácito maquiavélico.

¿El Partido Comunista ha tenido reuniones con la Democracia Cristiana?

Nos hicieron votar por un traidor llamado Aylwin, ¿Ahora tendremos que salir a trabajar unidos junto a ellos para derogar la ley binominal?

Al compañero Tellier se le escucha citando varias veces a la compañera Gladys Marín.

Tal vez sea bueno eso de citar.

La Concertación no va a ser derrotada por la Derecha porque jamás dio la batalla contra ella. La derecha sólo la va a sustituir, con consentimiento de amplios sectores de la Concertación.

Aquí, en Francia, en Italia los gobiernos socialdemócratas, llamados de la III Vía, aplicando las políticas neoliberales, se han convertido en puente para gobiernos de extrema derecha.

Y nos viene a pedir a nosotros, a las fuerzas de izquierda, a la juventud, que votemos por ella, después que 12 años han estado en la misma mesa del banquete.

Chantajean a la Izquierda, con el cuento de que hay que parar a la Derecha. Claro que hay que parar a la Derecha, pero eso se hace enfrentándola, desarmándola, pasándole la cuenta y con el pueblo movilizado, luchando como lo hizo en dictadura” (Gladys Marín, 90 Aniv. PC. 2002-16-06)

Hace rato ya que nuestro partido no camina, sino que se arrastra y sufre una cojera política espantosa. Tan evidente es que un simple don nadie puede darse cuenta de aquello. Pertenezco a una generación que jamás tuvo la suerte de recibir clases de marxismo en el partido, Siempre escuché, ¡hay que auto educarse! Debido a eso no cito a Lenin y los acuso de Revisionistas, Mencheviques o de estar llenos de tendencias pequeño-burguesas.

O le enrostró algún párrafo de Marx que pudiesen consultar en sus biblias.

Por eso la tinta negra de este escrito. Aún tengo las manos untadas de hollín del neumático que arrastré por las calles. Por eso el hiero de estás líneas, aún mantengo el óxido de los miguelitos en los dedos. Cosa que muchos dirigentes, Nunca podrán afirmar.

Saco cuentas simples, como persona simple. Han tratado 100 años lo mismo y no resulta.

¿Por qué habría de resultar hoy?

Y los experimentos que han resultado han durado lo que dura el salario de obrero.

Fracasó en Chile, Argentina, Brasil, Perú, El Salvador, Nicaragua, Irán, Italia etc. etc. etc.

La panacea que soluciona todo. ¿Las Elecciones? Hemos tenido 16 años de coprocracia en la cual poder movernos. Resultados. Nos hemos ido alejando de los verdaderos problemas de la gente y sólo hemos instalado lo electoral por sobre las necesidades reales del pueblo.

¿Qué opina el Pueblo Mapuche de las elecciones? ¿Estamos con ellos o les damos la espalda? A nivel electoral existen casi 5 millones de chilenos que no se sienten identificados con el actual modelo.

¿Buscamos un acercamiento hacia el pueblo o hacia el poder?

No todos los países tienen la suerte de Venezuela en la cual existe un hombre justo que si lo mosquean mucho tiene con que defenderse.

Bien cabe recordar que a nuestro glorioso partido le costó casi ochenta años entender, deducir, concluir, que había un “Vacío Histórico” aunque en la actualidad la memoria es frágil para muchos de nuestros dirigentes. ¿Qué pasó con el TMM?

Además, listas completas de militantes “inscritos” ya sea para legalizar el partido o para votar duermen en seguras oficinas del gobierno. En caso de (Aunque si fuéramos un peligro real para el sistema no nos dejarían andar tan sueltos de cuerpo por todos lados).

A la sazón que en algún momento se logren diputados, senadores, alcaldes, ministros y hasta un presidente comunista. ¿Cuánto duraría ese gobierno? Si no toca los intereses del gran capital, una eternidad. Sino, vuelta a otro golpe militar. (“Es más fácil pedirle a un muerto que se levante a que la burguesía sea justa”)

La adecuación a los nuevos tiempos ha conllevado a una adaptación extremadamente obtusa en muchos casos. Se percibe un temor latente frente a las definiciones.

Como comunistas promulgamos la Dictadura del Proletariado, la Destrucción del estado Burgués e instaurar un Estado Socialista a través de la Revolución (¿Armada?).

No. ¿Suena demasiado fuerte?

Iremos introduciendo mejoras al interior del sistema neoliberal. Conquistaremos una democracia avanzada. Creo que no deberíamos ser comunistas sino trabajar como Asistentes Sociales. No importa que no tenga para otro par de zapatos Nosotros le arreglamos la suela.

La olla social está a punto de explotar (v.gr la década del 80) y somos la válvula que deja salir el vapor a través de las elecciones. Asunto arreglado. Asunto cocinado.

(Pobre partido nuestro, cortó las papas, peló las cebollas, donó sangre de su sangre, sudor de su sudor y al final quedó mirando detrás de la vitrina.)

Ahora insiste en que le den a probar un poco, se ha cortado el pelo, no habla de todas las formas de lucha, está renovado y juega y acepta las reglas impuestas.

Como dijo Chaplín. “El tiempo es el mejor Director, siempre encuentra un final perfecto” y en el caso de nuestro partido sobran los comentarios. Cosecha lo que sembraste.

Es menester decirles que yo no sería tan enérgico como los Compañeros de la Jota que piden la expulsión del Lautaro Carmona por traición. Tampoco creo que las cosas mejoren con echar a Tellier o cualquiera del Comité Central. ¿Entonces qué?

No debemos luchar contra la corriente sino ser capaces de re dirigir el cauce hacia otra dirección.

¿Cómo se logra esto? Con honestidad, sin matonaje político, Con responsabilidad.

No menospreciando a quienes piensan distinto. Siendo consecuentes con el discurso.

re pensando sus postulados. Cuestionándose. Terminar de pasearse con esa soberbia de patrón profesando que tienen el medicamento para todo.

Trabajando desde la base, con la base, crear organizaciones para el pueblo, no para nosotros, no con fines electoralistas o para manipularlas. La organización en forma honesta y transparente.

Reconociendo a todos los héroes del pueblo. Que el Mural no sólo tenga la cara de Neruda y el Víctor. También la de Miguel, también la de Raúl Pelegrin, también la de Marco Antonieletti. ¿Quién les dijo que ellos no son Pueblo? ¿Quién decidió Censurar a esos hermanos? ¿Quién se toma el derecho de señalar con el dedo quién es digno de ser recordado o no? ¿Ésa es la clase de Unidad de la cual se pregona a los cuatro vientos? ¿Esa? Porque si es esa, no creo que nadie la quiera.

Aceptando la diversidad cultural, todo el mundo sabe que artistas comprometidos y de izquierda, cantantes, poetas, escritores, actores, músicos, artistas que no repiten el decálogo comunista no tienen cabida en nuestras filas. ¿Cuántos talentosos creadores han muerto y siguen muriendo sin que el partido les haya reconocido como tales? ¿Ejemplos?

¿Los que son militantes del partido valen más que los que no lo son?

Muchos de aquellos que EXCLUIMOS tal vez fueron extremadamente críticos hacia nuestro Partido pero, NUNCA traidores a la clase obrera.

Respeto por favor. Honor y gloria los caídos, no importa la bandera o si tiene bandera.

Es un hijo consecuente de nuestra clase y sus derechos, con eso basta y sobra.

Creo que no somos la “vanguardia del pueblo” como muchos compañeros piensan y se solazan. Creo que a ratos somos los peores enemigos de la clase trabajadora.

A nivel social no hacemos más que manipular las organizaciones. Somos el secretario político y presidente del Centro cultural Nn al mismo tiempo. Usamos las organizaciones como un simple transporte de intereses partidistas hasta cuando nos sirven. Después desaparecen indefectiblemente sin que hagamos nada para salvarlas. Un simple poblador es mirado con menosprecio por nosotros. Si no es apto para cristalizar la política del partido o lo absorbemos ideológicamente o lo reclutamos. Pero solo, en su propio mundo de juicios no se va a quedar.

A nivel sindical es lo mismo, las grandes organizaciones no son más que una palanca política o electoral o circunstancial. Resultados hablan por sí solos.

La elección de algún dirigente comunista en alguna organización es vista con ojos muy optimistas. Es el partido quien ganó la elección, no la organización en sí. Se cuentan dirigentes como quien tiene peones trabajando en una hacienda. Se vislumbra la manera de insertar nuestras políticas al interior de ellas, en detrimento de las reivindicaciones propias y particulares de cada orgánica. La conducción de algunos estamentos ha sido simplemente horrible. Dirigentes que pudieron haber sido destacados líderes han sucumbido bajo el influjo muchas veces equivocado de la dirección. Dirección que ha estado diametralmente en contra de toda una corriente. La estudiantil por ejemplo.

A mi entender vanguardia es aquélla que tiene un programa político claro, no adaptable según las circunstancias. Aquel conglomerado que crea o levanta una reivindicación de profundo llamado por la clase trabajadora. Vanguardia no es subirse a la ola social que de en cuando en cuando estalla. Y conducirla a la salida más fácil y más mediocre. Las elecciones.

Algunos compañeros tienen el pellejo duro y sueñan con enfriar a los afiebrados en un claro parangón entre la Cordillera de Los Andes y Siberia.

Sin embargo, no será tan fácil. No se los hagamos fácil. No renunciemos. Quedémonos. Demos la pelea a nivel ideológico. A nivel político.

Cambiemos el rumbo de este pájaro tuerto de norte.

No terminemos de cuestionar. No seamos más carne de cañón por el interés de unos pocos.

Demos la pelea en los congresos, en los ampliados, en los plenos, en las bases, en las células.

En las organizaciones, en los sindicatos.

Aquí somos todos responsables, aquí todos debemos ayudar, Comunistas y no comunistas.

Veamos que distinguidos compañeros seguirían en el Partido si se les conmina a trabajar en una base poblacional sin el sueldo que reciben.

Veamos hasta donde le duran las convicciones.

No renuncies, No te vayas. Quédate. Exige. Demanda. Lucha.

Otro Partido Comunista es Posible.

28 de septiembre de 2007

¿Pacto por omisión o traición a la Clase Obrera?

Desde hace algunos años existe una situación económica de abundancia en los sectores vinculados a las exportaciones del cobre, de la fruta, en la banca y otros rubros, e importantes reservas en millones de dólares del Estado, y al pueblo la mejoría no llega. La concentración de la riqueza sigue adelante.

El gobierno, la Concertación y la derecha, nada serio han hecho en éstos 17 años, ni harán, por corregir las injusticias. La inmensa mayoría de la población trabajadora se mantiene con bajos sueldos, graves problemas en la salud, educación, cesantía, alzas sin control, falta de viviendas, una escasa industrialización del país y el regalo de las riquezas básicas a las transnacionales. Las represiones al pueblo que reclama justicia, continúan. La derecha se juega por acentuar una imagen de oposición crítica a la Concertación, en su disputa por hacerse del gobierno. En la Concertación, si bien existen dos sectores, dos almas, la progresista sin ofrecer mayor resistencia es utilizada por la neoliberal para proyectar una imagen, mientras mantiene ilusionado al pueblo en días mejores, para seguir profundizando las políticas de los grandes grupos económicos, como lo reconoce el mismo presidente de la CUT, el socialista Arturo Martínez.

Lo principal, lo nuevo que caracteriza a la coyuntura, es un movimiento sindical y social en alza, que comenzó a perfilarse con las movilizaciones y tomas de colegios realizadas por los pingüinos (Mayo del 2006). Este año despertó con la huelga de los trabajadores forestales, que con unidad y resolución rompieron la institucionalidad del modelo, saltándose la prohibición de negociar en conjunto que pesa para distintos sindicatos de una misma empresa, sobrepasando incluso la represión del gobierno que agregó un nuevo héroe popular: Rodrigo Cisternas. Luego los trabajadores del subcontrato de Codelco, usando todas las formas de lucha, rompieron una vez más las trabas de la legalidad neo-pinochetista, poniendo en alto la exigencia por recuperar la gran minería del cobre para Chile, lo que ubica la lucha en un nivel superior, con sentido nacional y patriótico. Son estas las luchas más sobresalientes, entre muchas, que prepararon el camino a la importante y exitosa movilización y protesta del 29 de Agosto pasado. Movilización que adquirió características de protesta en muchos lugares y que marca un hito en la situación política nacional.

Sin embargo, mientras el gobierno y la Concertación están declinando, y los trabajadores y el pueblo en alza, la dirección del Partido Comunista insiste en que la tarea principal del momento es conseguir unos pocos cupos parlamentarios, lo que debería provocar un “boquete” en la institucionalidad pinochetista que abriría en un futuro mediano mejores espacios para la lucha del pueblo. Para negociar estos cupos han presionado a dirigentes sociales y sindicales para que disminuyan la movilización y la lucha, pasó así con el movimiento secundario y con la batalla de los trabajadores subcontratistas del cobre. También han declinado en denunciar la corrupción de las cúpulas concertacionistas, sentándose a la mesa con gente tan oscura como el ex jefe de La Oficina Marcelo Schilling y preparando un pacto por omisión con quienes sostienen el modelo neoliberal. Aseguran que los militantes comunistas que no están de acuerdo con los negociados, que cada vez se expresan con mayor fuerza, “no entienden” la política que el Partido habría definido en el XXIII Congreso, sin decir que las grandes decisiones que fue asumiendo el Partido en el transcurso del Congreso fueron tergiversadas hacia el final del evento. Ya no está la necesidad de reactivar el PODEMOS, no como pacto electoral (JP o JPM) si no como alianza estratégica en la lucha contra el neoliberalismo. Fue reemplazado en los hechos por un inexistente Parlamento Social y Político, al que se le atribuyen las movilizaciones del último tiempo sin que el país sepa que existe, y que solamente es un pretexto para reunirse entre secretarios generales de partidos. Atribuirle a este referente de la política el mayor mérito, es desconocer que los principales impulsores de la nueva situación son los trabajadores, con sus movilizaciones y protestas, que responden a la lucha de clases, por mejoras salariales, protección del ambiente, contra la cesantía, el hambre, que se expresan en paros, tomas y huelgas de los pescadores artesanales, los del salmón, los de la salud, los estudiantes, los mapuches, los trabajadores forestales, los temporeros, los del subcontrato, los sin casa y deudores habitacionales y tantos otros que han venido y están luchando contra las políticas del gobierno y del sistema neo-capitalista.

Amplios sectores comienzan también a levantar las exigencias por los cambios políticos de fondo, por cambiar la Constitución a través de una Asamblea Constituyente que, por primera vez, de a los chilenos la posibilidad de construir su propia institucionalidad.

Contar con algunos parlamentarios del pueblo, sin duda ayudaría, pero no es lo crucial. Lo crucial es contribuir resueltamente a la unidad y organización por la supremacía del pueblo, a su movilización. Esa es la principal tarea de los comunistas, ayudar a que el pueblo se proyecte como alternativa política, para desde esas posiciones construir una política de alianzas donde el pueblo no sea un mero espectador, sino real protagonista.

La desesperación por tomar atajos electoralistas puede ser peor que la exclusión actual, más aun cuando se mendigan cupos que finalmente pueden ser concedidos sin un real trabajo de masas, sin un apoyo consistente del mundo social, como ha sido siempre nuestra visión de la participación en los procesos electorales.

Por ahora, sin una fuerza alternativa de atracción, como la que se perfilaba desde el PODEMOS, los cambios serán solo en la medida y hasta donde la burguesía lo permita abriendo pequeñas compuertas que no cambien el fondo como forma de no perderlo todo.

Sin embargo, los trabajadores y el pueblo se van ubicando a la cabeza del momento político real, proyectándose con más claridad como sujetos de los cambios que se aproximan. Quienes quieren cambios reales no deben asustarse porque el pueblo se une, moviliza y busca conducir el proceso. Es esperable que la derecha, el gobierno, la concertación y el imperialismo lo manifiesten, como lo han expresado a través de su portavoz: El Mercurio y otros medios.

Es de enorme importancia comprender esta cualidad de la coyuntura política y actuar en consecuencia, trabajando por el fortalecimiento del movimiento sindical, teniendo en cuenta que no sólo los trabajadores están llamados a jugar su rol histórico en el proceso de cambios, sino también el pueblo del que son y forman parte. Es el momento de levantar, desde la base, en cada comuna, zona, región, las demandas y propuestas del pueblo, es el imperativo hasta formar un gran movimiento nacional para los cambios.

El enemigo interno

Como en los peores tiempos de la dictadura y su Doctrina de Seguridad Interior, la dirección partidaria intenta que los militantes cierren filas en su entorno inventando un supuesto “enemigo interno”, a quien atribuyen estalinistamente características de anticomunistas o antipartido. Así se sigue empujando hacia fuera a centenares de cuadros políticos, provocando cansancio, aburrimiento o derechamente sancionándoles, como lo ha hecho con valiosos compañeros en Melipilla y otras comunas. Entre estas maniobras está la de atacar a los trabajadores de El Siglo, quienes organizaron un sindicato para defender sus derechos laborales pisoteados por la actual forma de administrar el periódico.

La realidad orgánica del Partido está cada vez peor, sigue en descenso la cantidad de militantes; se pasa por sobre los estatutos para designar a nuevos militantes, de confianza exclusiva del núcleo permanente de la dirección central por su obsecuencia irrestricta a éste, en diversos cargos de dirección burlando las elecciones efectuadas en los respectivos congresos; no se cumplen las resoluciones de la Conferencia Nacional de Organización que ordenó la constitución de nuevos regionales; no se priorizan las iniciativas que tienen contenidos programáticos de fondo y se maneja la estructura partidaria a través de funcionarios directos, pagados por la caja central, e indirectos, pagados a través de diversas fuentes de empleo en que la dirección central les ha conseguido un puesto, por ejemplo en algunas organizaciones sindicales e incluso a través de empresas de sospechosa dependencia y otras fórmulas.

En tanto, en la mayoría de las comunas se buscan formas para evitar que se exprese el rechazo a las decisiones unilaterales de la dirección, mientras en algunas partes se pone a gente nueva a la cabeza, como en Quilicura, en otras se prohíbe hasta la realización de actos en memoria de nuestros héroes al interior de los locales partidarios, como sucedió en Renca. Situaciones complejas de Cuadros son mantenidas en extenso proceso, como en Antofagasta, Valdivia y Los Angeles, provocando la desilusión y el abandono, fruto de la decepción, por parte de los comunistas honestos y retrasando el trabajo hacia el movimiento popular.

No faltan en las cuentas políticas menciones a páginas web o publicaciones, como la nuestra, señalándolas como parte del trabajo del enemigo, sin mostrar que el anticomunismo que nos rodea ha crecido debido a actitudes conciliadoras y entreguistas de los mismos dirigentes que realizan las denuncias.

A rechazar pactos entreguistas

Las elecciones de Alcaldes y Concejales del 2008 se pueden convertir en el espacio político propicio para ir construyendo una propuesta de contenidos y objetivos que apunten al término de toda exclusión, a la democratización del país, a dar un sentido más amplio a los derechos humanos. A partir de las comunas, estableciendo claras diferencias con el sentido y concepto de municipio que tienen la derecha y la Concertación, se puede avanzar en la construcción de alternativa. El futuro se construye desde ahora y con nuestros aliados naturales, los mismos con los que hemos llegado a profundas concordancias programáticas, los que constituyeron el PODEMOS y quienes fueron sumándose.

En las actuales circunstancias, cuando está en ascenso un movimiento social que rechaza las políticas de la concertación, un pacto por omisión actuaría sólo como un salvavidas. ¿Como explicar a los trabajadores, al pueblo que hace huelgas, que protesta, que lucha contra sus políticas y que es reprimido por ello, que le llamemos a votar por un candidato de la concertación porque los comunistas podríamos obtener algún Alcalde?

Llamando a votar por la Concertación no se construye la alternativa popular, ni se agudizan las contradicciones que existen en su interior, por el contrario se actúa como un apoyo a su gestión, prolongándole la vida.

El agotamiento del bloque oficialista en el poder es insoslayable. La Concertación a permanecido unida por la necesidad de sus integrantes de conservar las cuotas de poder y los puestos de trabajo a que han accedido. El desgaste político y general del bloque de gobierno se ha visto incrementado por el aumento de las movilizaciones de diferentes sectores de trabajadores, pobladores y estudiantes, las que adquieren nuevos aires con la potente movilización del 29 de agosto.

En este marco, un eventual pacto electoral de nuestro partido con la Concertación, para las próximas elecciones municipales, sea por omisión o por un acuerdo de otra índole, aportará oxígeno al conglomerado de gobierno. La Concertación podría extender su vida útil gracias a un eventual acuerdo con los Comunistas, que podríamos convertirnos en un salvavidas de la coalición que ha administrado exitosamente por 17 años el modelo neoliberal, logrando su profundización y la de sus efectos sobre la población, especialmente los trabajadores.

Menos se puede pensar, como lo ha señalado públicamente el presidente del Partido a El Mercurio, en ampliar el pacto instrumental a la campaña parlamentaria y presidencial, donde “no podemos permitir que triunfe la derecha”. Hay que sacar lecciones de otros procesos, como el que en Francia llevó al PC de un 26 a un 1,5% de la votación tras convertirse en un simple carro de cola de los sectores socialdemócratas. La tarea de hoy es construir alternativa real.

No se puede aceptar más decisiones totalitarias, antidemocráticas y derechizantes de la dirección partidaria. Debemos sacar la voz en cada célula, en cada comunal, en cada regional y en todo el país para denunciar este intento de acabar con el Partido Comunista, desnaturalizando su carácter. Es necesario un proceso de reconstitución de los principios clasistas, de las confianzas entre militantes, de transparencia y crítica leal. Debemos recuperar nuestro partido para ponerlo al servicio de la Clase Obrera, al servicio de la Revolución.

Comité Editorial

Revista Principios

Santiago, Septiembre de 2007.

27 de septiembre de 2007

Frente de Combate: Vigilancia Revolucionaria

Todo partido revolucionario y todo militante revolucionario sabe, o debe saber, que se enfrenta a enemigos poderosos que no dan tregua luchando en todos los frentes. Uno de esos frentes , y sobre el cual hay que tener el más extremo cuidado, es y ha sido la infiltración.

El gestor de la infiltración coloca a sus hombres con extremo cuidado para que, en el momento oportuno, sean capaces de influir y/o tomar decisiones claves. Pueden tardar años en cumplir su cometido. No es posible detener la infiltración, ella siempre ocurrirá de una u otra manera. Por tanto el arte de enfrentarla consiste en no darles oportunidad para que desarrollen su trabajo, en impedir crear las condiciones para que prosperen. El enemigo siempre lo intentará, una y otra vez.

Es la vieja enseñanza que nos da el mito del Caballo de Troya, nadie está inmune a ello, creer otra cosa es ingenuidad, cosa imperdonable en política. Cuando sucede la infiltración, el derrumbe viene desde dentro. Es una forma de destrucción óptima, casi siempre su arquitectura se descubre cuando es demasiado tarde y todo se está desplomando. De allí la importancia de la vigilancia revolucionaria. Vigilancia que, una vez más, como tantas cosas, ha sido, interesadamente o no, dejada de lado.

La experiencia histórica más reciente y terrible para el conjunto de la Humanidad, es la caída de la Unión Soviética y el llamado “Campo Socialista”. No vamos a decir que todo lo que ocurrió fue fruto de una conspiración, pero los hombres claves sin duda estaban allí. Funcionarios que estaban ubicados para el momento adecuado: Gorbachov, Primer Secretario del KOMSOMOL durante largos años, en 1985 fue elegido en “forma sorprendente” Secretario General del Partido de la URSS. Una de sus primeras acciones fue nombrar a Boris Yeltsin como Secretario Central del Partido Comunista de Moscú y miembro del Politburó Soviético.

Yeltsin había comenzado a trabajar para la administración del Partido en 1969, desplegando una rápida carrera política. Su mayor logro fue convertirse en el artífice final de la desintegración de la URSS, sumergiéndola en la entronización de las mafias y el desplome económico. Finalmente, cumplido su cometido, murió. Su mentor, Gorbachov, todavía sobrevive recibiendo entre otros reconocimientos del “mundo libre” el Premio Nobel de la Paz (al igual que Henry Kissinger), por su “contribución a la distensión mundial”. Hoy preside el Partido Socialdemócrata Ruso y se hace pagar ingentes cantidades por contar como hizo desplomarse a la URSS ¡Todo en nombre del comunismo!.

Hemos llegado a la convicción de que vivimos algo similar. Ha estado sucediendo desde el momento en que se apartó a los dirigentes que tuvieron el alto honor de detener la sangría criminal ejercida por la dictadura sobre el Partido. Nos referimos a Nicasio Farías, Crifé Cid, Jorge Texier y otros dirigentes de base. ¿Bajo qué argumentos?: de ser “un equipo sin el suficiente oficio para constituir una dirección...” (Convocatoria XV Congreso). Es decir, aquellos que encabezaron y mantuvieron la mayor muestra de valor y entrega de centenares de “anónimos cuadros y militantes diseminados en la estructura partidaria” ¡no tenían suficiente oficio para constituir una dirección!. Fueron apartados por los “expertos” que volvieron por sus fueros. Estos expertos que, a la fecha, lo único que han demostrado fehacientemente es su incapacidad de dirigir la fuerza inconmensurable del Partido y su experiencia en tapar pequeñas corruptelas. Expertos en embotar el filo revolucionario del Partido de la Clase, disminuyendo día a día la cantidad de militancia y su fortaleza orgánica. Han logrado que haya más comunistas fuera del Partido que dentro de él. Están logrando la liquidación de un Partido Comunista que logró llegar al poder y que resultó, para el fascismo, indestructible. Han llevado a la organización de los comunistas a una práctica construida desde la impotencia política. Y, lo que es más grave, dañado una condición esencial de su indestructibilidad: la unidad de acción.

No dan cuenta de nada y no son responsables de nada. Son funcionarios de “algo”, sin duda. Representan la muestra palpable de lo que sucede a un partido revolucionario cuando los funcionarios reemplazan a los revolucionarios. Son la muestra nacional de las mafias de burócratas, en parte importante, responsables de la caída de la gloriosa Unión Soviética. El Partido los mira con desconfianza después de que emergieron del XXIII Congreso habiéndose colocado en el bolsillo las resoluciones y críticas más importantes o, a lo más, haciendo un reconocimiento meramente formal de ellas. Hoy existe un rechazo soterrado y silencioso a su accionar que adquiere cada vez más fuerza: ¡No más!.

Tienen en lo esencial al Partido dividido y en bancarrota financiera. Han despilfarrado millones que fueron medianamente reintegrados por el Estado de los bienes inmuebles del Partido, fruto de años de duro trabajo de sus militantes. Como de seguro lo harán con los cuantiosos recursos que aun se adeudaban y que, por esas “casualidades del destino”, la actual presidenta ha desbloqueado y dado orden de entrega rápida. Es una verdadera metáfora el que ellos perdieran la sede histórica del Partido en calle San Pablo. Sometieron al Partido a la tremenda humillación de perder la elección en un distrito que se suponía de recia raigambre obrera, como es Lota. Son de una tremenda incompetencia en el mejor de los casos o, como ya lo planteamos, lo que es peor, dirigentes de una planificada acción de esterilidad política. Hoy la tarea de las tareas es poner fin a esta verdadera liquidación del Partido.

Sería largo, inútil y vergonzoso exponer de manera detallada los innumerables casos de corrupción, conocidos por todos los militantes y que han alejado a tantos de ellos. A modo de defensa, descubrieron que cualquier acción controversial provocada por sus reiterados desaciertos corresponde a una acción concertada del anticomunismo y antipartido. Así han barrido del escenario a todos aquellos que manifiestan su desazón frente a su accionar político. A nosotros no nos gusta pero, pese al llamado del señor Teillier en el Diego Portales, “al que no le guste se va”, no nos vamos a ir. Hemos sido, somos y seguiremos siendo militantes comunistas. Este es nuestro Partido, el Partido de la Clase Obrera, de los Recabarren, Neruda, Volodia, Lipschutz, Víctor Jara, de los miles de combatientes caídos.

La plena confianza en la dirección política es fundamental para la unidad de acción. La confianza, una vez que se pierde, es irrecuperable. Mientras más pase el tiempo, la situación será más lamentable. Se aproximan momentos importantes del devenir político, con una clase que emerge cada vez con más fuerza. Es una responsabilidad política abrirle paso.

En el Partido, hoy por hoy, donde uno vaya y con quien hable se manifiesta una profunda ira e impotencia. Hay conciencia de que en los últimos congresos han montado verdaderas máquinas de poder para doblar la voluntad de la militancia. Esto no se puede hacer impunemente. Están cometiendo un enorme error a un costo que ya está pagando el movimiento popular. ¿De qué otra cosa habla el fracaso de la “política del viraje” constatado en el XXIII Congreso y la falta de unidad de la izquierda?.

Estos dirigentes se han convertido en administradores y gestores del fracaso. Dentro del esquema clásico, han adquirido la condición de guardadores de la fe. Es la beatitud de un pensamiento tópico que ignora incluso el quehacer de aquellos que pretende tomar como modelo: ya no son marxistas.

Aquí no se trata de entrar en componendas ni acomodos: Todos, repetimos, TODOS los actuales cuadros del Secretariado, la Comisión Política y la Comisión de Cuadros deben poner sus cargos a disposición del Partido y ser reemplazados. Debemos hacer inhóspitas las condiciones para la infiltración. El Partido cuenta con una militancia y cuadros intermedios probados que funcionan en términos de entrega, de responsabilidad y dirección colectiva. Pueden y deben asumir los puestos de dirección, convocar a un Congreso Extraordinario y revisar cuentas.

Además debe respetarse a plenitud lo determinado en el Artículo 22 de los Estatutos, extendiéndolo a todos los miembros de Dirección Política Central. Nadie debería permanecer más de ocho años en un cargo de dirección política, ni directamente ni por rotación, como se usa hoy para permanecer indefinidamente en determinadas posiciones de poder. Ni presidentes vitalicios, ni secretarios generales vitalicios, ni encargados nacionales vitalicios. El Partido es la organización por esencia de la Dirección Colectiva. Nadie, bajo ninguna circunstancia puede arrogarse este derecho sin contravenir la dialéctica de la realidad y sin dejar de ser, en los hechos, comunista. Sólo así se terminará con estos pequeños reyezuelos pagados por sí mismos, a propósito de nada, que vegetan por los pasillos del Comité Central y en las direcciones sindicales.

No los estamos expulsando del Partido ni les estamos persiguiendo, sólo estamos pidiendo que se vayan a la producción. Queremos saber quién es quién. Simple y claro.

Nuestra responsabilidad es la vigilancia militante: una posición de principios.

¡Viva la Clase Obrera! ¡Viva el glorioso Partido Comunista de Chile!

Septiembre, 2007.

(Un aporte hecho llegar al Comité Editorial de la Revista Principios)

16 de agosto de 2007

Sobre cretinismo parlamentario y antiparlamentario

A pesar de los discursos, los hechos siguen demostrando hacia donde va la dirección del Partido. El último paso ha sido el acuerdo con el PPD para suscribir un pacto «por omisión» en las próximas elecciones municipales, dejando en nada la resolución de la Conferencia Nacional en orden a «hacer los esfuerzos» por recomponer el pacto del Juntos Podemos (como forma de) «recomponer una fuerza de izquierda que se exprese más allá de las coyunturas electorales», como lo dijera Guillermo Teillier en el Caupolicán.
Recordemos que, luego de que el presidente del PPD lo anunciara públicamente, la dirección tuvo que retractarse de haber aceptado ingresar al gobierno con un cargo en el Instituto de Derechos Humanos, sin embargo se siguen recibiendo «aportes» económicos, como el que acepta el ICAL de los recursos de la presidencia. Por un lado se sostiene que la Concertación está en crisis, que sigue sosteniendo al sistema heredado de Pinochet y por otra, esquizofrénicamente, se hace pactos con ella y se le «presta ropa» para que dicha crisis no se agudice, dejando en claro cual es el «viraje» que se pretende hacer desde la dirección.
En el ámbito de los derechos laborales, se hacen homenajes a Rodrigo Cisternas y a los trabajadores que luchan, pero a la vez se despide fuera de toda legalidad a trabajadores de la Universidad ARCIS, de Radio Nuevo Mundo y del Semanario El Siglo, borrando con el codo cualquier discurso.
En El Siglo de esta semana (del 8 al 14 de junio de 2007), como en el discurso del Caupolicán, se denuncia campañas anticomunistas «de grupúsculos que se visten con patente de izquierda revolucionaria elevada al cubo» (Guillermo Teillier) y «grupos llamados anarquistas, páginas de internet, burdas maniobras y descalificaciones (...) grupos minoritarios (que) se prestan para ser instrumentos» (Iván Rodríguez), acusando el golpe que ha significado para la dirección el que surgan críticas fundamentadas frente a su actuar derechizante, lo que ha contribuido a su propio desprestigio. Habría que ver, en un evento verdaderamente democrático, quiénes son mayorías o minorías al interior de nuestra organización.
Tal vez se hace necesario en este momento dar un vuelco profundo en la vida del Partido Comunista, hoy administrado por una cúpula apegada a su propia forma de «ganarse la vida», que puede cambiar auto de forma seguida, que hace «negocios» con el dinero de todo el Partido, que hace mucho tiempo que no tiene que andar preocupada de como pagar las cuentas a fin de mes y que, además, ve en el ingreso al Parlamento la forma de perpetuar su dominio.
Es necesario dotarse de una nueva forma de democracia interna que impida la generación de estos grupos de poder, que ayude a facilitar el surgimiento de nuevos dirigentes, que estos se prueben en las calles, en las movilizaciones de trabajadores, pobladores o estudiantes y no se apernen a un escritorio y una sede que creen les pertenece por decreto.
El Partido Comunista debe ser el instrumento de la clase obrera para su liberación, para construir el Socialismo y alcanzar el Comunismo, dejando atrás el reformismo propio de quienes pretenden «incidir» sin construir las condiciones para vencer.
En el marco de la discusión ideológica, hemos recibido un aporte del Juntos Podemos de Francia, firmada por Paco Peña, que les adjuntamos.
No podemos dejar de expresar nuestro pesar ante la súbita partida del compañero Javier Chávez. Hombres como él han hecho un aporte real al sentido de clase y de lucha de nuestro Partido. Su ejemplo nos acompaña en este esfuerzo por devolver al Partido a la senda de la Revolución y el Socialismo.

Fraternalmente
Comité Editorial
Revista Principios

Sobre cretinismo parlamentario y antiparlamentario.

Cretinismo : forma de retraso intelectual en los enfermos de bocio, particularmente frecuente en países montañosos. (Vocabulario de psicología, Henri Piéron, PUF, Francia, 1951)

Durante el Congreso de la Internacional Comunista en agosto de 1920, pocos meses después de haber escrito su célebre obra sobre el ultraizquierdismo, en el curso de una animada discusión entre revolucionarios de varios países, Lenin contestó precedente intervención de Amadeo Bordiga -que jugó un papel importante en la fundación del PCI- y que desde hacía algunos años ya había expresado su hostilidad a la participación electoralista y al parlamentarismo, propugnando la utilización de la violencia para la conquista directa del poder. En su respuesta Lenin le reprochó a Bordiga padecer la « enfermedad infantil ». Pocos meses antes, entre abril y mayo de ese año, Lenin había escrito su famoso libro sobre el ultraizquierdismo. En él las emprendía contra algunos dirigentes de diversos partidos comunistas europeos que discrepaban de la línea del PC soviético.

En el congreso de la Internacional Comunista, Lenin denunció el cretinismo de algunos dirigentes que rehusaban participar en el juego parlamentario. Sin embargo, en su obra antes mencionada, el mismo Lenin narra que el partido bolchevique en el curso de su lucha contra el zarismo, había llamado al boicot de la Douma en 1905 y había utilizado la expresión que anteriormente Marx también ya había empleado en el 18 Brumario de Luis Bonaparte y en La guerra civil en Francia. Marx, Engels y Lenin, fustigaron tanto al « cretinismo antiparlamentario » como al « cretinismo parlamentario ». Porque claro, la patología puede desarrollarse en los dos sentidos y Lenin en su libro sobre el ultraizquierdismo se refiere sobre todo a aquellos revolucionarios que se niegan a admitir la necesidad de participar en los parlamentos, observando que en muchas ocasiones dicha participación puede ser una tribuna importantísima para los representantes de los partidos revolucionarios.

Sobre enfermedades y dolencias también habló muchas veces el doctor Marx. En el 18 Brumario de Luis Bonaparte, tiene duras palabras para aquellos que se ilusionan con el juego parlamentario : « Hay que estar verdaderamentemuy afectado por esta enfermedad tan particular que desde 1848 golpea a todo el continente, es decir, el cretinismo parlamentario, que relega a un mundo imaginario a aquellos que la sufren y les quita toda inteligencia, todo recuerdo, toda comprensión del rudo mundo exterior ».

Esta polémica es ociosa en nuestros días, puesto que aparece a todas luces necesario que los que están interesados en el cambio del estado de cosas deben echar mano a todas las posibilidades que entrega la institucionalidad vigente, incluso si ésta es espúrea, excluyente y antidemocrática como en el caso de Chile. No se trata entonces de criticar el legítimo derecho de aquellos que quieren terminar con la seudodemocracia imperante utilizando todos los medios legales a su alcance, sino más bien de poner de relieve que la búsqueda desesperada de representación parlamentaria -en un parlamento corrupto, desprestigiado y que es una emanación de las instituciones impuestas por Pinochet en 1980- choca con un hecho mayor corroborado por tirios y troyanos : la esencia de la constitución de 1980 y la posterior reformita de Lagos, están destinadas a perpetuar la existencia de un orden que garantice la reproducción del modelo neoliberal per seculam, y que genera asimismo los mecanismos legales necesarios para autoprotegerla de toda reforma substancial.

En el programa de la oposición a la dictadura que ganó el plebiscito en 1988, una de las medidas principales era la abrogación de la constitución de Pinochet. Era una exigencia « intransable » se oía decir por entonces a democristianos, socioslistos, pepedeístas y a la izquierda. Esta medida necesaria sigue vigente hoy a diecisiete años de una interminable « transición democrática », porque la reformita de Lagos transformó el texto original en constitución Pinochet-Lagos, modificando algunos aspectos de ella pero dejando lo esencial. Es un orden institucional impuesto por la dictadura, al cual se han acomodado muy bien los diversos gobiernos concertacionistas desde 1990.

Una de los objetivos de la constitución vigente es impedir su reforma debido a las mayorías calificadas que se requieren para ello. Entre algunas de las disposiciones impuestas por la dictadura está la cuestión del sistema electoral (completada por una ley orgánica), que garantiza una sobrerrepresentación de los partidos de derecha, haciendo de esta manera prácticamente imposible que los quóroms requeridos para reformar el articulado puedan ser alcanzados.

Luego de los cabildeos entre concertacionistas, la familia de los Ochocientos y la actual dirección del PC, y después de los anuncios propagandísticos hechos con gran bombo, nada en concreto se ha logrado al respecto como no sea haber dilatado por un largo período el trámite parlamentario de la hipotética modificación del binominal. Está visto entonces que los conciliábulos cupulares sirven a los tres contertulios antes mencionados para emborrachar la perdiz.

A los primeros para darle garantías al PC y demostrar que cumple su palabra con uno de los puntos solicitados para votar en la segunda vuelta por M. Bachelet y al mismo tiempo, inhibir toda veleidad contestataria de la actual dirección de ese partido. Por otro lado, le permite tratar de salir del mal paso en que se encuentra desde hace varios meses, agravado estas últimas semanas por el desastre provocado por el negociado de Chile Deportes y el Transantiago puesto en marcha por Lagos y sus boys antes de irse. De paso, la estrecha colaboración con la dirección del PC le entrega a la Concertación la posibilidad de neutralizarlo poniéndole una mordaza, atenúa sus críticas y reivindicaciones, invitándolo a « sentarse a conversar » alrededor de amenos tecitos con tostaditas. Para la Concertación los votos del PC significarían liberarse un poco del peligro que se cierne para las próximas elecciones presidenciales y le despejaría la cancha debido a la creciente contestación y exasperación de diversos sectores populares.

Algunos gestos del gobierno en dirección del PC ya habían ayudado a esta suerte de « comprensión » de la dirección PC y a su relativo desperfilamiento y mengua en acciones antigubernamentales. El dinero entregado a título de reparación y resarcimiento por el robo y expropiación de bienes de su propiedad durante la dictadura, la dirección del PC lo ha invertido en empresas comerciales. Curiosamente, este dinero parece haber contribuido a disminuir su ardor contestario y explica la abulia de la dirección del PC en las últimas movilizaciones habidas en el país.

A los representantes de la familia de los Ochocientos, participar en conciliábulos cupulares con gobiernistas y algunos dirigentes del PC, les da un aire de respetabilidad democrática y así tratan de recuperar una nunca habida virginidad, toda vez que el país entero conoce el pasado golpista y pinochetista de sus dirigentes. Los Ochocientos se han dado maña para alargar los plazos y además, no todos están de acuerdo en aceptar una reforma del sistema binominal que, repetimos, les garantiza una representación sobredimensionada. Un dirigente derechista justificó su reticencia a la reforma del binominal diciendo : « Aquí hay una hipocresía enorme…siempre se dice para la galería que hay que cambiar el sistema binominal, pero nadie lo quiere cambiar a excepción de los comunistas. La solución es que el PC se incorpore a la Concertación tal como lo están haciendo en la lista única que presentan ambos para las elecciones del Colegio de Abogados ».

En realidad, la actual dirección del PC cambió de posición desde hace algunos meses, diríamos, años. Es sintomático que dicho cambio frente al gobierno de la Concertación interviniera una vez ocurrido el deceso de la compañera Gladys Marín. Se evaluó de manera más « comprensiva », más reposada y con menos énfasis crítico a la Concertación y curiosamente, el gobierno, como una manera de ayudar a la elaboración de esta nueva evaluación, puso a disposición de la actual dirección del PC como hemos dicho, una ingente cantidad de dinero por concepto de resarcimiento por robos y expropiaciones de bienes llevados a cabo por la dictadura de Pinochet. La virulencia protestataria del PC decayó y cesó de liderar los diversos movimientos sociales en el país comenzando a ser sobrepasado por su izquierda por nuevas y más pujantes organizaciones, muchas veces formadas por sus propios militantes que actúan fuera de la línea conciliante trazada por la dirección. Muchos de ellos se expresan en el seno de Juntos Podemos

El cambio en la política del PC se manifestó públicamente con el llamado a votar en la segunda vuelta por M. Bachelet y pretendió imponer igual decisión a otros partidos y ONGs del JP. La ruptura con la izquierda del JP se consumó y su dirección, que desde antes de este hecho ya había comenzado a avanzar la idea que había que « incorporar a otros sectores al JP », ligó más estrechamente a un grupo del CC en el diseño de su política, grupo que siempre ha visto con buenos ojos el progresivo deslizamiento hacia los brazos de la Concertación a la que considera como un « aliado natural ». Es el grupo formado por antiguos dirigentes, algunos de los cuales llevan el récord de más de cuarenta años como miembros de la comisión política y que portan una responsabilidad aplastante en la debacle de la UP. De una u otra manera se han mantenido cercanos a la dirección del PC que se ha reforzado con militantes provenientes de otros partidos de la fenecida UP y que aspiran a colaborar con el gobierno de la Concertación. Por cierto, en este trasvestimiento hay una dosis importante de oportunismo y deseos de protagonismo a cualquier precio, amén de apetito por prebendas, cargos, puestos, viáticos, embajadas y demases.

Como la dirección del PC no podía controlar al JP y ni a su ex candidato presidencial cuya imagen había calado profundo en lo que podemos llamar el « pueblo de izquierda », programó el sabotaje del JP y dió nacimiento con fórceps y cesárea a un nonato, el llamado parlamento democrático y social, que murió de muerte natural a poco respirar. El fracaso de esta iniciativa que se orientaba a reemplazar al incontrolable JP por una alianza más hacia la derecha de la izquierda no prosperó. Pero en contrapartida, entre los militantes comunistas la voluntad de actuar de consuno como JP seguía viva. La decepción cundió y ante el empantanamiento del JP deseado por la dirección del PC, algunos partidos se desligaron de éste, como el MIR, que lamentablemente congeló su participación en esta instancia unitaria.

Este proceso de conciliación no ha sido un camino de rosas para la dirección del PC que sabe que encuentra una resistencia tenaz en su base y las medidas disciplinarias tomadas contra jóvenes de la JJCC y dirigentes regionales y comunales lo demuestran. El desgaje del MPMR de la tutela del PC, es otro ejemplo de dicha contestación.

Que se nos entienda bien. En toda lucha política la negociación es un elemento central. Podríamos decir que el abc de la política es la negociación. No estamos abogando por que un partido revolucionario no pueda tener conversaciones con el gobierno de turno e incluso con sus enemigos. Si la política se inventó digámoslo así, fue en parte para no dirimir las diferentes opciones y diferencias a balazos. Ello, claro, en el supuesto que se actúa en el marco de un estado democrático.

Ahora bien, frente al marco de la institucionalidad pinochetista apuntalada por los sucesivos gobiernos de la Concertación caben dos actitudes : utilizar al máximo las pocas posibilidades que entrega la espúrea institucionalidad dejada por Pinochet y Lagos, pensando en que algún día se obtendrá el quórum requerido para modificarla o, junto con utilizar estas magras posibilidades, impulsar sin tapujos la movilización popular, única capaz de doblegar a aquellos que quisieran prolongar el statu quo per seculam.

Decimos entonces claramente que teniendo en cuenta el carácter antidemocrático de esta constitución y su casi imposible reforma por la vía parlamentaria, a los demócratas les asiste el legítimo derecho de actuar dentro y fuera del marco de esta institucionalidad espúrea y obrar por su abrogación.

Parte de la izquierda extraparlamentaria ha escogido este último camino. Pero parte importante de ella ha escogido el primer camino, privilegiando una estrategia única y claudicante : llegar a acuerdos con el oficialismo y la derecha, para tener una cuotita de representación parlamentaria, algunos diputadillos y tal vez, algún día -para las calendas griegas- reformar el engendro constitucional. Ello conlleva la necesidad de bajar el perfil de las luchas populares como una manera de no perturbar la acción gubernamental, uno de los interlocutores privilegiados de la actual dirección del PC.

La dirección del PC estimó luego del deceso de Gladys y de las reparaciones financieras y la elección de M. Bachelet, que los pasos dados por el gobierno « iban en el buen sentido ».

Se trata por cierto de una visión reformista a corto plazo que confunde al pueblo de izquierda y provoca una reacción encontrada en la base militante del PC, más proclive a trabajar con organizaciones sociales y políticas de la izquierda extraparlamentaria que con sectores concertacionistas, incluso si el gobierno de estos últimos prodiga sustanciosas buenas razones de carácter pecuniario que hacen rebosar de dicha a la actual dirección del PC.

Estamos ante una demostración clara de cretinismo, una búsqueda obsesiva y que a veces se vuelve obscena de acuerdos cupulares a todo trance que deja de lado o « tiende a bajar el perfil » de la necesaria movilización popular. La actual dirección del PC, corre así el riesgo de « cortarse » de un vasto sector del pueblo, en el que prima a pesar de todo una lógica unitaria que excluye todo entendimiento programático con la Concertación, mientras ésta aplique el continuismo neoliberal. Decimos bien entendimiento, esto es, acuerdos bajo tabla a espaldas de sus militantes y no conversaciones, puesto que estas últimas un revolucionario debe mantenerlas hasta con el diablo en persona. Las últimas huelgas y movilizaciones de los estudiantes, de los mapuches, de los trabajadores forestales, de protesta por el escándalo provocado por el Transantiago, confirman el aislamiento de la dirección del PC y las críticas cada vez más abiertas de sus militantes de base, quienes actúan de consuno con militantes de otros partidos y organizaciones de izquierda, al margen de la línea trazada por su dirección. Son estos sectores los que comienzan a llevar la batuta en lo que a movilización popular se refiere.

El bloque en el poder, congrega a un sector ligado directamente a la internacionalización de la economía que ha aprobado la inserción de Chile como apéndice situado en la periferia dependiente. Resituar a Chile como apéndice dependiente de la economía central fue el trabajo esencial llevado a cabo por la dictadura militar y que ha sido mantenido por los sucesivos gobiernos de la Concertación.

Por cierto, en todo bloque en el poder hay diversos componentes, cada cual con sus particulares características, pero los lazos transversales de la Concertación con la derecha (políticos, sociales, culturales) se comenzaron a manifestar con más fuerza desde el gobierno de Lagos. Recordemos que con ocasión de la última elección presidencial, la revista Capital (no querido lector, desengáñese, no se trata del viejo Marx) publicó una encuesta entre los patrones y dueños de empresas y de ella se desprendía que Lagos era su candidato favorito

El reformismo y la conciliación han sido una receta aplicada muchas veces en diversas latitudes. En Italia llevó a la desaparición del PCI y a la actual fusión de éste con la DC, con el consiguiente desencanto y descenso del horizonte de aspiración de cambio de las masas. En Francia, la colaboración de clases se manifestó en la llamada « mutación » emprendida por la dirección reformista del PCF que ha llegado hasta a vociferar con sus corifeos y amanuenses socialdemócratas las salmodias anticomunistas más burdas y que aceptó participar en un mal llamado gobierno de « izquierda plural » dirigido por el PSF, que durante los cinco años en el poder privatizó más empresas que los precedentes gobiernos de derecha. La sanción popular en 2007 ha sido inequívoca el : el PCF ha obtenido un 1,9% de los sufragios en la última elección presidencial y se encuentra hoy en una agónica fase terminal.

En contrapartida, la izquierda consecuente, extraparlamentaria como en Chile, ha registrado una adhesión popular, que tomando en cuenta las difíciles condiciones en las que dió la última batalla electoral francesa, obtuvo más del 8% de los sufragios (LCR, LO, PT y Altermundialistas). La lección es clara : cuando se estrechan relaciones con la socialdemocracia, el electorado popular se aleja. Lo que nos lleva a parafrasear una vieja y archiconocida frase de Tomic utilizada en muchas ocasiones por el PC que viene como anillo al dedo: « Cuando se gana con la nueva derecha (Concertación) es la nueva derecha la que gana ».

Es por ello que la loca carrera emprendida por la actual dirección del PC de Chile por subirse al menos en la pisadera del furgón de cola de la Concertación conlleva un peligro que para el comunista que escribe, reviste la máxima gravedad. Se aducirá como ya lo hemos señalado que en la lucha política se puede y se debe hablar hasta con el diablo sin por ello terminar oliendo a azufre. Pero en la deriva actual de la dirección del PC no hay sólo eso, no se trata únicamente de tomar el té con tostaditas cada cierto tiempo con conspicuos representantes concertacionistas y de la familia de los Ochocientos. No, hay algo más.

En el PC siempre existió un sector reformista que vió con buenos ojos la necesidad que la lucha política se circunscribiese exclusivamente al terreno institucional, legal, parlamentario. Ello se explica por la dependencia política, ideológica y financiera de Moscú. El gran debate continental habido no sólo en Chile sino en toda América Latina al respecto después del triunfo de la revolución cubana es decidor y no abundaremos en detalles.

Durante el gobierno de la UP dicho sector fue predominante en la dirección del PC y contribuyó con otros a su debacle, acuñando consignas y estableciendo una línea política que más que preparar al pueblo y a los militantes comunistas en todos los planos, los desarmaba. El « No a la guerra civil » ha quedado grabado en el bronce como demostración del alto grado de cretinismo imperante en dicha dirección.

Ahora bien, frente al impacto provocado en el exterior por el fracaso de un proceso que tuvo la osadía de autodenominarse revolución y que no « supo defenderse », surgieron voces discrepantes que con justa razón reclamaban por las responsabilidades en la tragedia. Pero claro, la dirección de entonces echó mano a los recursos de siempre, esto es, a sus relaciones internacionales y a sus estrechos lazos con Moscú y pasó la aplanadora. Muchos que ya antes del golpe habíamos denunciado la creciente conciliación y luego las responsabilidades por la catástrofe, fuimos, siguiendo un procedimiento conocido, catalogados de « ultraizquierdistas » y « caballitos de Troya », título de un lamentable opúsculo que emanó de la dirección del PC, donde se las emprendía contra el MIR, cuyos militantes combatían en Chile en esos momentos a la dictadura con las armas en la mano. Es sin duda, uno de los episodios menos gloriosos en la vida del PC.

La política de rebelión popular enunciada posteriormente, dígase lo que se diga, no fue del agrado de todos y algunos vieron con indisimulado beneplácito cuando la dirección del PC procedió a su abandono desde 1986, cuando se iniciaba la salida del período dictatorial que fue el resultado de un acuerdo entre la DC, el Alto Mando, Washington y algunos partidos otrora socialistas y ya para entonces socialdemócratas. En realidad nunca fue una política ampliamente compartida por ciertos dirigentes del PC que aspiraban a un entendimiento con los sectores de centro y con la antigua izquierda socialista vociferante y « mayonésica » que luego de vivir las delicias de un largo exilio dorado gracias a las prodigalidades de la socialdemocracia europea, había « sentado cabeza » y había excluido para siempre de su horizonte programático toda veleidad revolucionaria. Allende estaba muerto y bien muerto. Se le podía levantar una estatua, un mausoleo clausurado con un poderoso candado concertacionista que inhibiera todo intento por revitalizar su ejemplo y su acción.

Pero incluso ese conglomerado heterogéneo y reformista que contribuyó a la derrota de Pinochet en el plebiscito de 1988, se había planteado como una de sus primeras medidas ineludibles, la abrogación de la constitución de Pinochet y de la institucionalidad espúrea impuesta por la dictadura.

Han pasado veinte años. La atracción por el poder o digámoslo más derechamente, por la pega, las prebendas, el vil dinero, llevó a muchos comunistas a transformarse en ex. Lo mismo ocurrió en los otros partidos de la UP, es el conocido fenómeno de los renovados que pululan en todos los niveles y ámbitos del aparato del estado o en el sector privado. Ello debilitó al PC que debió aceptar la compañía y alianza con pequeños partidos y organizaciones considerados antes como infrecuentables y que ahora, en condiciones de pérdida de influencia en el ámbito nacional, aparecen como aliados pequeños pero imprescindibles a falta de otros de más envergadura. Siempre fueron vistos como aliados circunstanciales, klenex desechables, hasta el momento en que los partidos de más peso hicieron un signo y se dignaron invitar al PC a la mesa del pellejo -y no a la del festín que comparten únicamente con la derecha y los Ochocientos- para hablar de lo humano y lo divino, de lo conveniente que sería el 5% de votos comunistas para la próxima presidencial y sobre todo, de la necesidad que la dirección del PC trate de congelar las protestas sociales y condene toda « salida de madre » de los sectores extremistas, rodriguistas, violentistas, marxistas, anarquistas, protestas en las cuales los « desechables » parecen tener cada vez más protagonismo.

La muerte del obrero Rodrigo Cisternas en Arauco demostró que nuevas formas de lucha, más incisivas y radicales, se llevan a cabo por fuera de la pesada burocracia sindical oficial y por cierto, fuera de la línea trazada por la dirección del PC. El largo « flirt » el PC y el oficialismo gobernante complació sobremanera a aquellos que siempre habían añorado una política de colaboración con la socialdemocracia y la DC y estiman entonces que ha llegado el momento de socialdemocratizar al PC. Es ese proceso en curso el que se observa actualmente.

Esta deriva hacia la conciliación tendrá su prolongación en los acuerdos para las elecciones municipales a los que ya se apresta a suscribir la dirección del PC apoyando a candidatos concertacionistas en algunas comunas, en detrimento de la necesaria unidad de la izquierda.

La única manera de oponerse a nuestro juicio a esta deriva es elevar y acerar la unidad y potenciar el trabajo unitario del JP. Este debería estar dispuesto a conversar y negociar -como JP- hasta con el diablo, sin por supuesto transar en lo que es intransable, esto es, la lucha decidida por la abrogación de la constitución y su reemplazo por una constitución que sea el resultado de un proceso democrático, es decir, elección de una constituyente donde estén representados todos los sectores políticos. Dicha asamblea debería tener como tarea la elaboración de un proyecto de constitución que tendría que ser presentado para su aprobación por el pueblo soberano. Es así como se estila en los países civilizados. La izquierda extraparlamentaria tiene que potenciarse, es la única manera que una fuerza amplia que incluya toda su diversidad pueda instalarse como interlocutor ineludible para la democratización del país. Dejar esta tarea en las manos de la dirección de una sola organización que da signos evidentes de tendencias conciliadoras sería un error.

Paco Peña. JPM-Francia

París, 1° de junio de 2007.